CM. La reforma universitaria y el financiamiento de la investigación científica. 17/09/2020

El Dr. Nicolás Bianco, Vice rector de la Universidad Central de Venezuela, e Individuo de Número, presentó en la sesión Zoom del 17/09/2020 de la Academia Nacional de Medicina, una interesante disertación sobre la necesidad de una nueva ley de universidades, y una reforma radical de la UCV que mejore la educación superior y la investigación, así como la diversificación de las fuentes de ingresos mediante servicios a la comunidad entre otras medidas. Cada vez que se habla de financiar la universidad viene al caso este asunto de los ingresos propios, sin embargo, como muestran los datos de un estudio de la Academia de Ciencias y Artes de Estados Unidos, es marginal la autonomía de financiamiento (menor al 10%) que pueden lograr las universidades públicas de ese gran país. En cuanto a la investigación, sin embargo, vale citar un trabajo reciente (2020) que demuestra como, « En total, los contribuyentes de EE. UU., proporcionan más de $ 100 mil millones en financiamiento directo para investigación cada año, casi una cuarta parte de todo el gasto en investigación de EE. UU. Esta financiación [por subsidios] es un complemento del sistema de patentes, no un sustitutoEl rol de Estado, es pues, insustituible.

Las reformas legales y estructurales que son necesarias para refundar nuestro sistema universitario deben atacar el problema de fondo, la falta de competitividad de nuestras casas superiores de estudio, al cual contribuyen en forma sustancial, por razones históricas y culturales, factores tan diversos y extendidos como por ejemplo, la llamada homologación universitaria, donde todos ganan igual sin respeto a una meritocracia y productividad laboral, tanto individual como grupal o colectiva, es decir, que no hay rendición de cuentas ni responsabilidad alguna por alcanzar objetivos y metas prefijadas. Otro factor importante es la fragmentación y redundancia académica de cátedras y departamentos que aún se comportan como unidades anacrónicas e impermeables, en una era donde es clave el trabajo y la cooperación transdisciplinaria de grupos funcionales que emergen y desaparecen según las tareas a realizar. La falta de una evaluación continua del desempeño, y la desconexión con las necesidades de conocimiento básico y aplicado del país, es otro elemento que asegura el estado de cosas, un abismal estancamiento académico.

Es importante, entonces, establecer una infraestructura que responda a un nuevo marco institucional que se ajuste a la demanda de conocimiento y tecnología de un nuevo país, responsable y competitivo, como se ilustra de manera esquemática en el siguiente gráfico, producto de una cooperación nuestra e interdisciplinaria, con las Academias de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales, y la Academia de Ciencias Económicas de Venezuela, en 2018.

En ese nuevo marco conceptual, anotamos en aquel entonces (2018) la necesidad de llenar ciertas condiciones del financiamiento universitario que siguen vigentes al día de hoy: «La participación privada como contribuyente a una mayor eficacia del costo/beneficio en la educación y la investigación científica.. El nuevo tipo de financiamiento repercute también en el propio bienestar del investigador, no solo a través de remuneraciones y asesorías, sino mediante cuotas de participación por la transferencia de tecnologías al sector privado, en forma de patentes de invención, fenómeno que ocurre en la academia de manera casi simultánea con el descubrimiento científico… De allí que el cambio del viejo lema “publica o perece” (publish or perish) dé lugar al nuevo paradigma “publica, patenta y prospera.

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