DI. Boletín 15. Academia Nacional de Medicina (ANM). Temores Infundados no deben Interferir con la Urgencia de Vacunar a la Población

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En Venezuela, la debilidad del Programa Nacional de Inmunizaciones explica los bajos niveles de cobertura de vacunación infantil reportados en los últimos años, que han resultado en el resurgimiento de distintas enfermedades prevenibles, como la difteria en 2016 y el sarampión en 2017, después de 24 y 11 años sin casos, respectivamente. Adicionalmente, con relación a las inmunizaciones en adultos no solo preocupa la debilidad del programa, sino la ausencia de una tradición de vacunación rutinaria o de refuerzos en este grupo. Por lo tanto, para la vacunación contra COVID-19 en adultos no existe una estructura conformada previamente y se desconoce en realidad los verdaderos niveles de aceptación actual de la población.

En las redes y la colectividad en general se han podido recoger algunos temores comunes relacionados a la seguridad, origen y desarrollo de estas nuevas vacunas. Uno de los temores es que la vacuna pueda causar la enfermedad. En ese sentido es importante aclarar que ninguna de las vacunas autorizadas para su uso en los distintos países es de virus vivo o virus replicativo, por lo que no tienen el modo de causar enfermedad. Por el contrario, estas vacunas protegen contra COVID-19 en porcentajes elevados de eficacia, evitando en especial la enfermedad grave, hospitalización o muerte por COVID-19.

La posibilidad de efectos adversos atemoriza a algunos. La seguridad de la vacuna es un aspecto muy importante que se evalúa en los estudios y se sigue vigilando durante su uso masivo. Las vacunas han resultado ser muy seguras; sus efectos comunes como dolor en el brazo, fiebre o malestar, son de corta duración y totalmente reversibles. Es decir, contrasta la seguridad de las vacunas con la gravedad de la enfermedad que previene y sus posibles secuelas. Otro elemento que preocupa a algunos es el país de origen de la vacuna. Esto realmente no es relevante, mientras se hayan seguido los estrictos procesos científicos y éticos correspondientes en su desarrollo, sean evaluadas por las distintas agencias reguladoras nacionales o regionales, y finalmente publiquen los resultados de sus estudios en revistas científicas.

Desde la Academia Nacional de Medicina ofrecemos nuestra experiencia y conocimiento para la implementación de un plan de educación y promoción para la vacunación de la población adulta y ayudar a disipar dudas y rumores mal fundados sobre las vacunas.

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