Protocolo de Vigilancia epidemiológica para Viruela Símica

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Dirección de Vigilancia Epidemiológica del MPPS. Caracas, mayo 2022

Recopilado por Carlos Cabrera Lozada. Miembro Correspondiente Nacional, ANM puesto 16 . ORCID: 0000-0002-3133-5183. 24/05/2022

VIRUELA SÍMICA

Introducción
Uno de los grandes logros de la salud pública mundial, la erradicación de la viruela, puede verse mermado por el posible riesgo de bioterrorismo. El debate acerca de la destrucción de los restos del virus en los dos laboratorios de referencia de la Organización Mundial de la Salud (OMS). La liberación del virus Variola con fines terroristas constituye un riesgo mínimo no cuantificable, pero desafortunadamente real. El impacto podría ser devastador debido a la elevada morbimortalidad de la enfermedad aunada al pánico y a la desestabilización social que podría ocasionar. Es por ello que el establecimiento de un plan de respuesta, sumado a disponibilidad de vacuna para ser utilizada post exposición, es importante dentro de los planes de contingencia contra el bioterrorismo. El reiniciar un programa limitado de vacunación contra la viruela, como parte de dicho plan, ha sido recientemente recomendado por el Comité Asesor de Vacunación, del Centro para el Control de las Enfermedades, pero la vacuna disponible puede causar complicaciones graves e incluso la muerte, por lo que dicha recomendación no ha sido universalmente aceptada. No obstante, el personal médico y de salud pública requiere de información actualizada sobre la viruela y su prevención, porque ellos son la primera línea de defensa en caso de un posible brote a consecuencia de un ataque bioterrorista. Las características que ciertos agentes infecciosos poseen para ser considerados potencialmente como armas biológicas en poblaciones civiles incluyen: a) que causen elevada morbilidad y mortalidad; b) que se transmitan de persona a persona; c) que tengan una baja dosis infectante media; d) que sean altamente infectantes al ser diseminados como aerosol y, por tanto, tengan la capacidad para causar grandes brotes; e) que no exista una vacuna contra el agente o que ésta sea de disponibilidad limitada; f) que el agente en cuestión esté disponible; g) que exista el potencial para ser producido a gran escala, y h) que se trate de un agente estable en el medio ambiente.

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