BM. Volumen 8, No. 88, Abril 2016

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Sección I – Editorial
Rafael Muci-Mendoza 2016-8-88-I-101
Elogio de la revista médica… el viejo arte que se extingue.
Pasé mis días de adolescente, adultez y adultez mayor, madurez, y me apena decir también que los de mi senescencia en las salas de medicina interna del Hospital Vargas de Caracas, desde una lejana época en que muy joven e imberbe me presenté diciéndoles sin vanidad y pleno de noble ambición: ¡soy Muci, quiero ser médico, la más humana de las actividades del hombre!, aunque no sabía ni remotamente lo que aquello era, lo que ello implicaría…
Las revistas o visitas médicas eran un ritual, y aunque como residentes la realizábamos una o dos veces por día, las̈ verdaderas ̈ eran los lunes y los viernes de cada semana. Un tropel de gentes presididos por el jefe del servicio y sus adjuntos, vale decir, cuadros de oficiales de jerarquía, suboficiales y ‘marinería’ —como designaba a estudiantes, internos y residentes el inolvidable maestro Juan Delgado Blanco, (1904-1974)-, médicos de planta, residentes, estudiantes de medicina y enfermeras, acallando radios vocingleros y conversaciones altitonantes, hacían acto de presencia a las 9.00 AM y atravesando el dintel de la puerta, iniciaban un recorrido desde la cama 1 hasta la 16.La anciana de los anteojos percudidos…o el valor de la empatía.

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