BM. Volumen 9, No. 103, Julio 2017

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Sección I – Editorial
Rafael Muci-Mendoza 2017-9-103-I-117
Elogio del nihilismo terapéutico… ¿horror heterotóxico y encarnizamiento?

«El profesor mediocre dice. El profesor bueno explica. El profesor superior demuestra. El profesor
excelente, el maestro, inspira». -William A. Ward
Paul Ehrlich (1854-1915) eminente médico y bacteriólogo alemán, ganador del premio Nobel de Medicina en 1908, propuso el concepto de horror autotoxicus, que establecía que el sistema inmune carecía de la capacidad de reaccionar ante autoantígenos o ̈antígenos ̈ propios del individuo. Tenía algo de razón en cuanto a que el organismo despliega una serie de mecanismos para evitar un ataque inmune contra lo propio (“self”). Pero tan respetado como en su momento lo fue Galeno, y haciendo un paralelo con el médico grecoromano, Ehrlich llevó a que se considerase la respuesta inmune como una ciencia química, no médica, y este período de oscuridad tardó medio siglo en resolverse. ¿Podríamos contraponer a este concepto otro que se llamase horror heterotóxico? Y, ¿qué podría implicar esta nueva idea?: El temor del médico de indicar o de recibir él mismo drogas con alto potencial de producir efectos colaterales muy indeseables. Imaginemos por ejemplo la amiodarona, medicamento indicado para tratar las arritmias desarrolladas en las cámaras inferiores del corazón, es decir, arritmias ventriculares.

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