CV. Vacunas contra la COVID-19: seguir el ritmo de las variantes del SARS-CoV-2

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Recopilado por Carlos Cabrera Lozada. Director del postgrado de Medicina Materno Fetal. Universidad Central de Venezuela. ORCID: 0000-0002-3133-5183. 20/09/2021

A medida que evoluciona la pandemia de SARS-CoV-2, siguen surgiendo nuevas variantes. Algunas variantes altamente transmisibles, como Delta, también plantearon preocupaciones sobre la efectividad proporcionada por las vacunas actuales. Comprender los correlatos inmunológicos de la protección y cómo los hallazgos de laboratorio corresponden a la efectividad clínica es imperativo para dar forma a las futuras estrategias de vacunación.

La aparición de variantes de preocupación y evaluación de la eficacia de la vacuna

El SARS-CoV-2, como todos los virus de ARN, es propenso a introducir errores aleatorios en su código genético durante la replicación. Muchas de estas mutaciones se corrigen mediante mecanismos de corrección, pero se están acumulando variaciones ventajosas en la secuencia a medida que el virus continúa su propagación global. A partir de agosto de 2021, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha designado cuatro variantes del SARS-CoV-2 como «variantes de preocupación» (COV): Alfa (B.1.1.7, detectado por primera vez en el Reino Unido), Beta (B.1.351, detectado por primera vez en Sudáfrica), Gamma (P.1, detectado por primera vez en Brasil) y Delta (B.1.617.2, detectado por primera vez en la India). Las agencias de salud pública de todo el mundo tienen sus propias listas, que también incluyen «variantes de interés» o «variantes bajo investigación» que podrían actualizarse a un COV si hay evidencia de una mayor transmisión, escape inmunológico o patogenicidad. Lo más preocupante es una «variante de alta consecuencia» que tiene pruebas sólidas de reducir significativamente la efectividad de las medidas preventivas, un estado que ninguna variante del SARS-CoV-2 ha alcanzado todavía.Los reguladores nacionales han otorgado autorizaciones de uso de emergencia para 21 vacunas COVID-19; 6 de ellos han sido aprobados por al menos una autoridad reconocida por la OMS. Estas incluyen vacunas de ARNm (Pfizer-BioNTech BNT162b2 y Moderna mRNA-1273), vacunas de vectores virales (Oxford/AstraZeneca AZD1222 y Ad26.COV2.S de J&J/Janssen), vacunas de espiga recombinante (Novavax NVX-CoV2373) y vacunas inactivadas (Sinovac [CoronaVac] y Sinopharm). Si bien estas vacunas, basadas en virus de tipo salvaje (secuenciadas en enero de 2020) son notablemente eficaces contra las variantes tempranas, se está estableciendo su efectividad contra algunas variantes nuevas.Si bien la eficacia de la vacuna (se aplica a resultados clínicos específicos en un entorno controlado) se ha establecido en ensayos clínicos, es imposible hacer comparaciones directas entre diferentes vacunas debido a diferentes criterios de valoración clínicos, ubicación, población estudiada y variantes circulantes del SARS-CoV-2 en el momento del ensayo. También es muy difícil evaluar la efectividad de la vacuna en tiempo real (rendimiento de las vacunas para limitar las infecciones o enfermedades en el mundo real) contra las nuevas variantes emergentes, teniendo en cuenta otras presiones que influyen en la dinámica epidémica, como la transmisibilidad de variantes, el comportamiento humano y el estado de inmunidad de la población.

Además, si bien los primeros datos preliminares de laboratorio basados principalmente en las respuestas de anticuerpos podrían ser útiles, solo proporcionan una comprensión limitada de la efectividad clínica, especialmente teniendo en cuenta que los correlatos inmunológicos de protección son poco conocidos. Además, las respuestas de las células T desencadenadas por las vacunas contribuyen significativamente a la protección contra la replicación viral y la enfermedad sintomática, manteniendo la memoria inmunológica y ayudando en la eliminación viral. Por lo tanto, la disminución de la actividad neutralizante in vitro no predice por sí sola que las vacunas serán completamente ineficaces.Al considerar la efectividad de la vacuna contra nuevas variantes, hay al menos tres elementos a considerar: (1) si los anticuerpos activados por las vacunas actuales pueden reconocer y neutralizar estas nuevas variantes, (2) si hay respuestas inmunes celulares de reactividad cruzada a estas variantes y (3), lo más importante, el impacto en el mundo real de las variantes en la protección clínica proporcionada por las vacunas. Este comentario analiza lo que sabemos sobre estos tres elementos para los COV del SARS-CoV-2 y otros elementos emergentes que influyen en la efectividad con el objetivo de informar las estrategias de vacunación en una pandemia en evolución.

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