Absceso hepático: diagnóstico y tratamiento

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S.Lardière-Deguelte, et al. Hepatic abscess: Diagnosis and management. https://doi.org/10.1016/j.jviscsurg.2015.01.013

Contribución para el Portal de la ANM por: Lilia Cruz, Individuo de Número, Sillón XIX. ORCID: 0000-0001-6405-1059. 03/05/2022

Resumen

La contaminación microbiana del parénquima hepático que conduce a un absceso hepático (HA) puede ocurrir a través de los conductos o vasos biliares (arteriales o portales) o directamente, por contigüidad. La infección suele ser bacteriana, a veces parasitaria o muy raramente fúngica. En el mundo occidental, la HA bacteriana (piógena) es la más prevalente; la mortalidad es alta acercándose al 15%, debido principalmente a la debilitación del paciente y la persistencia de la causa subyacente. En Asia sudoriental y África, la infección por amebiana es la causa más frecuente. Las etiologías de la HA son múltiples, incluida la enfermedad biliar litiásica (colecistitis, colangitis), las colecciones intraabdominales (apendicitis, diverticulitis sigmoidea, enfermedad de Crohn) y la isquemia del conducto biliar secundaria a pancreatoduodenectomía, trasplante hepático, técnicas intervencionistas (ablación por radiofrecuencia, quimioelutección intraarterial) y / o trauma hepático. Más raramente, la HA ocurre a raíz de la septicemia, ya sea en enfermedades hepáticas sanas o preexistentes (quistes biliares, quiste hidatídico, metástasis quísticas o necróticas). La incidencia de HA secundaria a Klebsiella pneumoniae está aumentando y puede dar lugar a otras metástasis sépticas a distancia. El diagnóstico de HA depende principalmente de la obtención de imágenes (ecografía y/o tomografía computarizada), con confirmación por aspiración con aguja para estudios bacteriológicos. La estrategia terapéutica consiste en antibióticos bactericidas, adaptados a los gérmenes, a veces en combinación con drenaje percutáneo o quirúrgico, y control de la fuente primaria. La presencia de bilis en el líquido aspirado o de drenaje atestigua la comunicación con el árbol biliar y requiere una resonancia magnética biliar en busca de obstrucción. Cuando se enfrenta a HA, el médico tratante debe buscar el consejo de un equipo de múltiples especialidades que incluya un radiólogo intervencionista, un cirujano hepatobiliar y un especialista en enfermedades infecciosas. Esto debería ayudar a determinar el origen y los mecanismos responsables del absceso, y luego proponer el mejor tratamiento adecuado. La presencia de contaminación biliar entérica crónica (es decir, esfinterotomía, bilio-enterostomía) debe determinarse antes de realizar la ablación por radiofrecuencia y/o quimioentrofización; Se debe detectar una estenosis sustancial del tronco celíaco antes de realizar la pancreatoduodenectomía para ayudar a evitar la HA iatrogénica.

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