Animales de compañía y resultados del desarrollo infantil: análisis longitudinal y transversal de un estudio de cohorte de nacimiento en el Reino Unido

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Purewal, R., Christley, R., Kordas, K. et al. Animales de compañía y resultados del desarrollo infantil: análisis longitudinal y transversal de un estudio de cohorte de nacimiento en el Reino Unido. BMC Pediatr 24, 578 (2024). https://doi.org/10.1186/s12887-024-05049-7

Recopilado por Carlos Cabrera Lozada. Individuo de Número, ANM Sillón VII. ORCID: 0000-0002-3133-5183. 06/07/2025

Resumen

Fondo

La investigación sobre el impacto de las relaciones sociales en la salud y el bienestar de la infancia y la adolescencia se ha limitado en gran medida a las relaciones de los niños con otros seres humanos, mientras que los estudios sobre el impacto de tener una mascota son escasos y, por lo general, no se han ajustado a posibles factores de confusión. Este estudio tuvo como objetivo investigar la asociación entre tener una mascota y diversos resultados del desarrollo en la infancia y la adolescencia.

Métodos

Los datos fueron autoinformes y evaluaciones directas de aproximadamente 14.000 niños del Estudio Longitudinal Avon de Padres e Hijos (ALSPAC). Los modelos de regresión multivariable, ajustados por factores de confusión, examinaron las asociaciones entre las medidas de resultados del desarrollo (salud emocional, desarrollo conductual, desarrollo cognitivo, desarrollo del lenguaje, nivel educativo) y la tenencia simultánea de mascotas, incluyendo la especie, así como el historial longitudinal de tenencia de mascotas y la interacción con las mascotas cuando fue posible. El número de modelos de análisis mediante imputación múltiple varió entre n  = 393 y 8.963.

Resultados

En análisis transversales, tener un perro (b = 0,24; [0,06-0,41]; p  = 0,004) y tener otras mascotas (b = 0,18; [0,03-0,33]; p  = 0,021) a los 3 años se asociaron con una mayor puntuación en conducta prosocial. Tener una mascota se asoció con una mayor puntuación en comunicación no verbal a los 2 años (transversal, b = 0,18; [0,04-0,32]; p  = 0,014) y una mayor puntuación en desarrollo del lenguaje a los 5 años (transversal, b = 1,01; [0,18-1,83]; p  = 0,017). Sin embargo, tener una mascota se asoció con un menor nivel educativo en diversas asignaturas y momentos, tanto en análisis transversales como longitudinales. También se vinculó transversalmente con hiperactividad a los 3 años y problemas de conducta a los 3 y 11 años. Además, a los 8 años, el análisis transversal mostró que los niños que tenían alguna mascota (OR [IC del 95 %]: 0,85 [0,73-0,98], p= ·026) o gatos (0,83, [0,73-0,95], p= ·006) tenían menores probabilidades de tener una alta autoestima (competencia escolar).

Conclusiones

Mediante un estudio longitudinal amplio y bien diseñado, y ajustando los factores de confusión clave, encontramos poca evidencia de asociaciones transversales o longitudinales entre la tenencia de mascotas y la salud emocional o los resultados cognitivos en niños. Sin embargo, podría existir cierta asociación transversal y longitudinal con un menor rendimiento educativo y un impacto positivo en las interacciones sociales, como se observa a través de asociaciones con un mejor desarrollo del lenguaje y la conducta prosocial. Este estudio demuestra la importancia del ajuste por variables de confusión y sugiere que, contrariamente a la creencia popular, los impactos positivos de la tenencia de mascotas en el desarrollo infantil podrían limitarse principalmente a la conducta social y al desarrollo del lenguaje.