CM. Discapacidad durante la pandemia de Covid-19. Alcida Pérez de Velásquez

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Hablar de la pandemia por CORONAVIRUS en un país como Venezuela, con tantos conflictos, no resulta fácil. La COVID 19 o enfermedad por la infección del virus SARS-COV2, es un tema actual que ha sido manejado mucho por clínicos e investigadores, pero aún no se logra su control.

Cuando la persona sufre la enfermedad, problemas propios de la misma y otros ocasionados por el mantenimiento en cama, en posición prono, aislamiento, confinamiento por tiempo considerable, desarrollan secuelas temporales o permanentes, que, en algunos casos, pueden durar largo tiempo. Esto ocasiona limitaciones en las estructuras y funciones corporales (deficiencias) que se pueden transformar en discapacidades, afectando a la persona, su familia y sociedad.

Por tal motivo, estas deficiencias deben visualizarse juntamente con el diagnóstico clínico, desde el inicio de la enfermedad, de manera que se puedan manejar lo más tempranamente posible, y no se transformen en discapacidades. Por tanto, no solo se deben contemplar en el manejo del paciente la enfermedad, sino también sus consecuencias, previniendo la discapacidad.

En nuestro país, la atención de las personas con deficiencias y discapacidades se realiza a nivel de las instituciones con servicios de Medicina Física y Rehabilitación, donde reciben asistencia prioritariamente para lograr recuperación de las alteraciones funcionales o deficiencias, lo cual se lleva a cabo en sesiones durante cierto tiempo.

En la actualidad, las acciones de rehabilitación en las personas con discapacidad por diferentes etiologías logran beneficios en la mayoría de los casos, pero la cobertura de atención es limitada por no tener suficientes recursos físicos que permitan ampliarla. Con la pandemia se ve que en los hospitales personal de servicio que tiene que trasladarse al área de agudos donde atienden personas con cuadros de COVID- 19, restándose de esta manera la capacidad para brindar asistencia a todas las personas que necesitan ser atendidas, teniendo que limitarse el ingreso a personas ambulatorias.

Sabiendo que un 80% de los pacientes con COVID-19 cursan con cuadros leves y poca afectación de la función respiratoria, muscular, neurológica, sensorial y dolor, estas pueden recibir atención domiciliaria con rehabilitación pulmonar, sensorial y muscular. Cuántas las reciben, desconocemos la magnitud.

Sin embargo, el resto cursa con complicaciones más severas que ameritan hospitalización pudiendo llegar a requerir de cuidados intensivos, en cierto porcentaje, por cuadro de stress respiratorio agudo con morbimortalidad alta.

Otra consideración está dada por el síndrome postcovid donde la sintomatología multisistémica amerita rehabilitación más compleja por el compromiso más evidente en la calidad de vida de las personas afectas.

Por tanto, la atención de la discapacidad durante esta pandemia debe considerarse un aspecto a tomarse en cuenta, no solo para la población enferma por COVID-19 sino también por otras causas que ocasionan deficiencias a nivel de estructuras y funciones corporales, así como en actividades y participación social, considerándola desde la etapa preventiva.

LA PREVENCION DE LAS DISCAPACIDADES

Viendo el cuadro desde la prevención, en lo cual se sustenta hoy día la filosofía de la atención a la discapacidad, tenemos que, con la prevención primaria, la vacunación y las medidas socio sanitarias siguen siendo imprescindibles en la población general, para evitar la aparición de la enfermedad, y en consecuencia, la discapacidad. Esto se hace más imperativo en los grupos vulnerables con mayor riesgo de contagio como son las personas de la TERCERA EDAD Y LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD, que deben ser priorizados en los planes de vacunación.

Al contemplar el trabajo clínico del paciente enfermo con el manejo de las deficiencias presentes, debe ser evaluado de una manera holística, con visión integral biopsicosocial, llevado como procesos para resolver problemas, incluyendo lo relacionado al bienestar emocional de los enfermos de COVID-19, muy alterado en estas personas.

REHABILITACION BASADA EN LA COMUNIDAD

La visión de esta situación nos lleva a pensar que, aparte de la atención institucional de las discapacidades, existe una estrategia de acción alternativa, que es la Rehabilitación Basada en la Comunidad o RBC, que en estos momentos puede ayudar mucho en el manejo de las discapacidades, dados los inconvenientes para ser cubiertos en las instituciones.

Esta estrategia amerita entre otras cosas, la participación de la familia y la comunidad organizada en el manejo de las deficiencias de acuerdo con los recursos disponibles, supervisado por el personal médico general INSTRUIDO Y CAPACITADO, insertos en el primer nivel de atención, y conectados con niveles superiores que le permiten un adecuado y estrecho manejo de los casos.

Hoy día, existen las Salas de Rehabilitación Integral en los Centros de Diagnóstico Integral gubernamentales, pero no conocemos su apertura directa con la comunidad supervisando las acciones por ésta realizada y el soporte que se requiere para dicha cumplir los tratamientos en el domicilio.

INTERVENCIONES DE REHABILITACIÓN

Aunque no existen planes universales para los pacientes ya que cada paciente es único, las intervenciones en rehabilitación contemplan, en general, aparte de la acción médica.

  • Ejercicios con acciones de Fisioterapia
  • Entrenamiento en Actividades de la Vida Diaria con Terapia Ocupacional,
  • Soporte psicosocial con ayuda de Psicólogos y/o Psiquiatras,
  • Educación principalmente a la persona y a su familia con trabajo social
  • Tecnología asistida necesaria según el caso,
  • Adaptaciones requeridas del medio ambiente y,
  • Control de síntomas paliativos y de otros problemas que aparezcan.

Se adecua a cada caso, a las necesidades de cada paciente, y con estrecha supervisión de los médicos tratantes

En conclusión, la Discapacidad es un aspecto de la atención en salud que requiere ser priorizado, pues existe:

  • Una población expuesta al riesgo que al final puede desarrollar deficiencias y discapacidades y que requiere ser contemplada en todo el accionar de Salud Pública.
  • Una población con discapacidades que requieren servicios de rehabilitación y que con la pandemia presentan dificultades para ser atendidas porque el personal de salud está dedicado preferentemente a los pacientes con COVID-19.
  • Problemas internos de los servicios que les impiden cumplir sus labores con mayor eficiencia

Por tanto, la atención a las personas con discapacidad debe ser un aspecto prioritario en los planes a desarrollar para el manejo de la pandemia, desde la etapa de prevención primaria hasta la rehabilitación propiamente dicha, con la inclusión en los planes de vacunación como población de alto riesgo las personas de la tercera edad, el personal de salud y el de educación.

Hay mucho por hacer, pero hay que concretar el cómo hacer para beneficio de las personas con discapacidades con y sin COVID-19.  

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