DI. Pronunciamiento de las Academias y Sociedades Científicas, ante el proyecto de la Federación Rusa sobre la fase III de la vacuna contra SARS-Cov-2. 24/08/2020

La Academia Nacional de Medicina en conjunto con la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales, la Red de Sociedades Científicas Médicas Venezolanas y La Alianza Venezolana por la Salud ante el anuncio del Ministro del Poder Popular Para la Salud donde establece que se ha acordado con la Federación Rusa participar en la fase III del proyecto de la vacuna llamada “Sputnik V” contra la infección por el virus SARS-CoV-2, productor de la COVID-19, y donde se menciona que Venezuela aportaría 500 voluntarios para esa fase en la búsqueda de la aplicación masiva de la vacuna, nos permitimos establecer las siguientes consideraciones de carácter científico y técnico: El desarrollo de una vacuna segura y efectiva contra la COVID-19 es la mejor esperanza para controlar una pandemia que ha producido mucha enfermedad y muerte en Venezuela y en todo el mundo…

Si Venezuela considera participar en pruebas en fase 3, debe asegurarse que el candidato vacunal ha sido debidamente evaluado en pruebas preclínicas y de fase 1 y 2 en el país de origen de la vacuna. Los resultados deben haber sido publicados en revistas científicas arbitradas o al menos presentados en detalle a un Comité Científico Nacional integrado por expertos en virología, epidemiología, inmunología, vacunología y ciencias afines. Ese comité deberá juzgar la evidencia y decidir si existe suficiente justificación científica para proceder. El mismo Comité Científico debe analizar en detalle el protocolo propuesto, para constatar que el mismo es lo suficientemente robusto para proveer resultados confiables.

La propuesta de investigación también debe ser estudiada por un Comité de Ética independiente y calificado, que dictamine que la misma cumple con los principios éticos internacionales de autonomía, beneficencia, no-maleficencia y justicia. Debe quedar claro que el candidato vacunal a evaluar no es una vacuna de eficacia comprobada sino un producto experimental que puede tener efectos secundarios no conocidos. La participación debe ser voluntaria y documentada con el debido consentimiento informado. El Comité de Ética debe juzgar si los proponentes de la prueba han hecho los esfuerzos necesarios para maximizar los posibles beneficios y minimizar los posibles efectos colaterales, tanto para el individuo como para la sociedad. Así mismo, para satisfacer el principio de justicia, deben explicitarse los mecanismos de como una futura vacuna sería accesible a la población.

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