BM. Volumen 7, No. 80, Agosto 2015

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Sección I – Editorial
Rafael Muci-Mendoza 2015-7-80-I-92
Elogio de la vieja enfermedad: ̈El mal de amores ̈…
¡Cuántas historias que los médicos presenciamos en el escenario de la vida: comedias, tragedias y tragicomedias!

¿Qué otra profesión permite ese privilegio y ese compromiso? Los médicos somos espectadores de la vida; la arista dramática del existir no nos es para nada extraña; hasta podría decirse que nos persigue, pero a veces invidentes, pasamos a un costado, ignorándola. A lo largo nuestro ejercicio profesional, muchos médicos hemos observado tal vez con gran interés, con malicia o con desdén, hechos inusuales, extraños, curiosos, risibles e inclusive grotescos o extravagantes, que, por carecer del rigor científico que se nos exige al publicarlos, por su contenido o su crudeza, pocas veces son compartidos con otros colegas y el público general. A veces porque el lenguaje utilizado no es el socialmente aceptado, o porque los hechos tocan tabúes sociales, o simplemente porque pensamos que no interese a nadie lo que hemos vivido… Cuántas gracias damos a la vida por permitirnos haber estado allí, viviendo entre esa multitud de aporreados, vapuleados y machucados por la crueldad de la enfermedad y del desafecto de los gobernantes que el sino les ha procurado, y al mismo tiempo accediendo a tesoros que a otros están vedados. La anciana de los anteojos percudidos…o el valor de la empatía.

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