CV. Dos estudios del NIH muestran que los anticuerpos contra COVID-19 persisten durante meses. 27/10/2020

Nuevos hallazgos demuestran que las personas que sobreviven a una infección por COVID-19 continúan produciendo anticuerpos protectores contra partes clave del virus durante al menos tres o cuatro meses después de desarrollar sus primeros síntomas. Por el contrario, algunos otros tipos de anticuerpos disminuyen más rápidamente. Los hallazgos ofrecen la esperanza de que las personas infectadas con el virus tengan alguna protección de anticuerpos duradera contra la reinfección, aunque aún queda por determinar por cuánto tiempo. En uno de los dos estudios, financiado en parte por los NIH, los investigadores dirigidos por Richelle Charles, del Hospital General de Massachusetts, Boston, buscaron una comprensión más detallada de las respuestas de anticuerpos después de la infección con SARS-CoV-2. Para ver más de cerca, inscribieron a 343 pacientes, la mayoría de los cuales tenían COVID-19 grave que requirió hospitalización. Examinaron sus respuestas de anticuerpos hasta 122 días después de que se desarrollaron los síntomas y los compararon con anticuerpos en más de 1.500 muestras de sangre recolectadas antes de que comenzara la pandemia.

Los investigadores caracterizaron el desarrollo de tres tipos de anticuerpos en las muestras de sangre. El primer tipo fue la inmunoglobulina G (IgG), que tiene el potencial de conferir inmunidad sostenida. El segundo tipo fue la inmunoglobulina A (IgA), que protege contra las infecciones en las superficies mucosas del cuerpo, como las que se encuentran en los tractos respiratorio y gastrointestinal, y se encuentran en niveles elevados en las lágrimas, el moco y otras secreciones corporales. El tercer tipo es la inmunoglobulina M (IgM), que el cuerpo produce primero cuando lucha contra una infección. Descubrieron que los tres tipos estaban presentes aproximadamente 12 días después de la infección. Los anticuerpos IgA e IgM fueron de corta duración contra la proteína de pico que corona el SARS-CoV-2, desapareciendo en aproximadamente dos meses.

La buena noticia es que los anticuerpos IgG de mayor duración persistieron en estos mismos pacientes hasta por cuatro meses, que es el tiempo que los investigadores pudieron observar. Los niveles de esos anticuerpos IgG también sirvieron como indicador de la presencia de anticuerpos protectores capaces de neutralizar el SARS-CoV-2 en el laboratorio. Aún mejor, esa capacidad no disminuyó en los 75 días posteriores al inicio de los síntomas. Si bien se necesitan estudios a más largo plazo, los hallazgos apoyan la evidencia de que persisten las respuestas de anticuerpos protectores contra el nuevo virus.

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