Li, Xue et al. «El papel de los niños en la transmisión del SARS-CoV2: revisión rápida actualizada». Journal of global health vol. 10,2 (2020): 021101. DOI: 10.7189/jogh.10.021101
Recopilado por Carlos Cabrera Lozada. Miembro Correspondiente Nacional, ANM puesto 16. ORCID: 0000-0002-3133-5183. 16/09/2023
Resumen
Fondo: Comprender el potencial de transporte y transmisión del SARS-CoV-2 en los niños es de suma importancia para comprender la propagación del virus en entornos escolares y comunitarios.
Métodos: Se realizó una revisión rápida actualizada para investigar la función de los niños en la transmisión del SARS-CoV-2. Se sintetizó la evidencia para cinco categorías y los resultados se informan de forma narrativa.
Resultados: Se incluyó un total de 33 estudios nuevos para esta revisión. No se identificaron estudios adicionales que informaran casos documentados de transmisión del SARS-CoV-2 en niños. Se identificaron 15 nuevos estudios que demuestran la susceptibilidad de los niños y el riesgo de transmisión del SARS-CoV-2 con evidencia proporcionada sobre la posibilidad de ser casos índice o secundarios, el potencial de transmisión fecal-oral y la posibilidad de transmisión asintomática. Hay pocos datos sobre la transmisión del SARS-CoV-2 en las escuelas. Hubo tres estudios que informaron brotes escolares de COVID-19 en Francia (Oise), Australia (Nueva Gales del Sur) e Israel. Los cuatro estudios restantes encontraron que todos los casos notificados no infectaron a ningún otro alumno o personal. Con datos de siete estudios y sitios web gubernamentales, la proporción de niños entre todos los pacientes confirmados con COVID-19 se estimó para 29 países, variando del 0,3% (más bajo en España) hasta el 13,8% (más alto en Argentina). Por último, se identificaron siete estudios que informaron sobre la PIMS-TS relacionada con COVID-19 entre pacientes pediátricos.
Conclusiones: Hay pruebas algo limitadas disponibles para cuantificar el grado en que los niños pueden contribuir a la transmisión general, pero el balance de la evidencia hasta ahora sugiere que los niños y las escuelas desempeñan un papel limitado en la transmisión general.
