Christian Hoover, et al. doi:10.1001/jamanetworkopen.2025.56019
Recopilado por Carlos Cabrera Lozada. Individuo de Número, ANM Sillón VII. ORCID: 0000-0002-3133-5183. 02/02/2026
Resumen
Pregunta: ¿Una mayor exposición al plomo durante períodos específicos de la infancia está asociada con un aumento de los síntomas depresivos o de ansiedad en la infancia posterior?
Resultados: En este estudio de cohorte de 218 díadas cuidador-niño, el aumento de las concentraciones de plomo en sangre durante la infancia se asoció con un aumento de los síntomas depresivos en la adolescencia, con aumentos especialmente pronunciados de los síntomas depresivos cuando la exposición se produjo en etapas posteriores de la infancia. No se observaron asociaciones con los síntomas de ansiedad.
Significado En este estudio, la exposición acumulada y posterior al plomo en la niñez se asoció con un mayor riesgo de síntomas depresivos en la infancia, lo que pone de relieve la necesidad de realizar esfuerzos continuos para reducir la exposición al plomo durante toda la niñez.
Importancia: La exposición a niveles bajos de plomo durante el desarrollo cerebral temprano se asocia con menores capacidades cognitivas y problemas de conducta externalizantes en los niños. Sin embargo, la asociación entre la exposición al plomo y la depresión y la ansiedad sigue siendo poco estudiada, especialmente en la infancia posterior, cuando estos síntomas suelen manifestarse.
Objetivo Examinar las asociaciones entre concentraciones seriadas bajas de plomo en sangre en niños y síntomas de depresión y ansiedad e investigar los períodos de susceptibilidad.
Diseño, entorno y participantes. Este estudio de cohorte utilizó datos de una población prospectiva de 218 díadas cuidador-niño (218 niños y 218 padres en el Estudio de Resultados de Salud y Medidas del Entorno [HOME]), reclutadas entre 2003 y 2006 en Cincinnati, Ohio. Se realizó un seguimiento de los niños y sus familias desde el segundo trimestre hasta los 12 años (2016-2019). Los datos se analizaron entre junio de 2024 y noviembre de 2025.
Exposición Se midieron concentraciones seriadas de plomo en sangre en niños a las edades de 1, 2, 3, 4, 5, 8 y 12 años.
Resultados y medidas principales Medimos los síntomas depresivos y de ansiedad informados por los propios niños y por sus cuidadores a los 12 años de edad utilizando el Sistema de evaluación del comportamiento para niños-3 (BASC-3), el Inventario de depresión infantil-II (CDI-II) y el Cuestionario de detección de trastornos relacionados con la ansiedad infantil (SCARED).
Resultados Entre 218 niños (121 mujeres [55,5%]; 78 negros [35,8%] y 140 blancos y de otra raza o etnia [64,2%]; edad media [DE], 12,4 [0,7] años), la mediana (RIC; rango) de la concentración media de plomo en sangre en el niño fue de 9,6 (7,8 a 12,6; 4,8 a 32,4) μg/L. Cada duplicación de las concentraciones medias de plomo en sangre en la infancia se asoció con un mayor riesgo de síntomas depresivos elevados informados por el niño en el BASC-3 (riesgo relativo [RR], 1,90; IC del 95%, 1,00 a 3,66; P = 0,05) y un mayor riesgo de síntomas depresivos informados por el niño y el cuidador (RR, 1,76; IC del 95%, 1,12 a 2,78; P = 0,02). Según la concentración de plomo en sangre, se observaron diferencias medias ajustadas crecientes en las puntuaciones de depresión autodeclaradas en la escala BASC-3 desde el año de edad (1,82; IC del 95 %, -1,10 a 4,74; p = 0,22), un resultado no significativo, hasta los 8 años de edad (3,22; IC del 95 %, 0,53 a 5,90; p = 0,02), un resultado significativo. No se observaron asociaciones entre las concentraciones de plomo en sangre y la depresión autodeclarada, medida con el Inventario de Depresión Infantil II, ni con la ansiedad, medida con el SCARED. El sexo y la raza del niño no modificaron estas asociaciones.
Conclusiones y relevancia. En este estudio, las concentraciones bajas de plomo en sangre durante la infancia se asociaron con síntomas depresivos autodeclarados en etapas posteriores de la infancia, con aumentos particularmente significativos del riesgo de exposición en la infancia tardía y la adolescencia temprana. Estos hallazgos sugieren que la exposición al plomo durante la infancia podría estar asociada con la salud mental en etapas posteriores de la infancia, lo que resalta la necesidad de continuar los esfuerzos para prevenir la exposición al plomo.
