Roberto Romero , et al. DOI: 10.1016/j.ajog.2025.10.001
Recopilado por Carlos Cabrera Lozada. Individuo de Número, ANM Sillón VII. ORCID: 0000-0002-3133-5183. 13/01/2026
Resumen
Se realizan veintinueve millones de cesáreas cada año. Aunque a menudo se consideran rutinarias, incluso los procedimientos electivos pueden provocar complicaciones graves para las madres y los bebés. La seguridad moderna del paciente enfatiza que no se debe realizar ninguna incisión sin saber qué hay debajo, un principio codificado por la Organización Mundial de la Salud en su Lista de verificación de seguridad quirúrgica. Una ecografía preoperatoria representa una extensión de este principio a la obstetricia. Varias complicaciones ejemplifican señales de seguridad válidas a primera vista: incisión a través de una placenta anterior con hemorragia materna y anemia neonatal; vasa previa no diagnosticada con el riesgo de seccionar los vasos fetales; fibromas que obstruyen la entrada al útero; malposiciones; dehiscencia de la cicatriz uterina que altera la estrategia de incisión; y masas anexiales inesperadas, incluida la malignidad. Una cabeza fetal profundamente impactada representa un escenario particularmente de alto riesgo que se ha vuelto más frecuente con el parto prolongado en la segunda etapa. La ecografía realizada inmediatamente antes de la cirugía permite identificar la deflexión de la cabeza fetal y guiar la modificación de la incisión uterina para facilitar la entrada segura, lo que orienta la selección de maniobras obstétricas como la desimpactación vaginal manual, la extracción de nalgas inversa, la técnica de Patwardhan o el uso de dispositivos auxiliares para un parto atraumático. Durante el tiempo de espera quirúrgico, la revisión de los hallazgos ecográficos permite al equipo confirmar la ubicación de la placenta, la posición fetal, la posición y actitud de la cabeza, y cualquier patología que pueda alterar el abordaje quirúrgico. Esta práctica encarna los principios de seguridad de la paciente (anticipando los peligros antes de que causen daño) y fomenta una cultura de preparación para la cesárea.
