Fiebre amarilla en América Latina y los riesgos crecientes en un panorama eco-epidemiológico cambiante: una revisión

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Esteban Ortiz-Prado, et al. DOI: 10.1016/j.lana.2026.101431

Recopilado por Carlos Cabrera Lozada. Individuo de Número, ANM Sillón VII. ORCID: 0000-0002-3133-5183. 03/03/2026

Resumen

La fiebre amarilla (FJ) sigue siendo una preocupación importante de salud pública en América Latina. Caracterizamos el brote de principios de 2025, lo comparamos con olas anteriores—especialmente el sureste de Brasil (2016–2018)—y examinamos factores ambientales, estructurales y relacionados con las políticas. Revisamos los datos regionales de vigilancia y los registros de mortalidad desde enero hasta abril de 2025, comparándolos con datos históricos de brotes. Se analizaron la tasa de letalidad (CFR), la distribución geográfica y los patrones de vulnerabilidad poblacional. También revisamos la literatura publicada y las alertas sanitarias para contextualizar los factores que contribuyen. En 2025, se notificaron 301 casos confirmados y 124 muertes (CFR 41,1%), principalmente en Bolivia, Brasil, Colombia y Perú, concentrados entre poblaciones no vacunadas en la interfaz bosque-urbano. La transmisión sigue siendo silvática, pero el riesgo de desbordamiento periurbano está aumentando. La deforestación, la variabilidad climática, la migración transfronteriza y la inestabilidad política aumentan la vulnerabilidad; La vigilancia está fragmentada y la adopción de vacunas es insuficiente en grupos de alto riesgo. YF está resurgiendo a través de fuerzas biológicas, ecológicas y sociopolíticas entrelazadas. Prevenir otra epidemia a gran escala requiere una vigilancia reforzada e integrada, incluyendo epizootias de primates no humanos (NHP), inmunización centrada en la equidad en zonas remotas y acciones regionales coordinadas centradas en la prevención, la detección temprana y la resiliencia del sistema sanitario.