Dr. Mohamad Ghazal, et al. https://doi.org/10.1016/j.cpcardiol.2024.102977
Recopilado por Carlos Cabrera Lozada. Individuo de Número, ANM Sillón VII. ORCID: 0000-0002-3133-5183. 19/04/2025
Resumen
El síndrome de taquicardia ortostática postural (POTS) es un trastorno autonómico cardiovascular que se caracteriza por intolerancia ortostática y un aumento sintomático de la frecuencia cardíaca al ponerse de pie, lo que puede afectar significativamente la calidad de vida de los pacientes. Su fisiopatología es compleja y multifactorial; por lo tanto, se han investigado diversos enfoques terapéuticos. Estudios recientes han identificado tres fenotipos principales de POTS: hiperadrenérgico, neuropático e hipovolémico, cada uno de los cuales requiere estrategias de tratamiento personalizadas. El tratamiento de primera línea para todos los pacientes se centra en modificaciones del estilo de vida, que incluyen un mayor consumo de líquidos y sal, el uso de prendas de compresión, el reacondicionamiento físico y el entrenamiento postural. Actualmente, la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA) no ha aprobado ningún medicamento para el POTS. Las terapias farmacológicas se utilizan principalmente para controlar síntomas específicos, aunque la evidencia que respalda su eficacia es limitada. En el POTS hiperadrenérgico, la producción excesiva de noradrenalina o la recaptación deficiente provocan hiperactividad simpática, lo que convierte a los betabloqueantes en una opción eficaz. El síndrome de taquicardia ortostática postural (POTS) neuropático, resultante de la vasoconstricción alterada durante el estrés ortostático, responde a agentes que mejoran el tono vascular, como la piridostigmina y la midodrina. El POTS hipovolémico, a menudo desencadenado por la deshidratación y el desacondicionamiento físico, responde principalmente a la expansión de volumen y al ejercicio. Este artículo de revisión ofrece una visión general completa de la fisiopatología y las estrategias de manejo del POTS, centrándose en enfoques basados en el fenotipo para guiar el tratamiento personalizado y mejorar la evolución del paciente.
