Balzani E, Alcala GC, Bellani G, Pesenti A. Paciente autoinfligido lesión pulmonar un fenómeno importante. Curr Opin Crit Care. 1 de febrero de 2026; 32(1):9-16. doi:10.1097/MCC.0000000000001348
Recopilado por Carlos Cabrera Lozada. Individuo de Número, ANM Sillón VII. ORCID: 0000-0002-3133-5183. 24/01/2026
Resumen
Propósito de la reseña: La ventilación mecánica es esencial en la insuficiencia respiratoria hipoxémica aguda (FAA), aunque el exceso de impulso respiratorio y el esfuerzo inspirador pueden agravar la lesión, un fenómeno denominado lesión pulmonar autoinfligida del paciente (P-SILI). Esta revisión resume los conocimientos mecanicistas, la evidencia preclínica y clínica, y las estrategias actuales para prevenir la P-SILI preservando la función diafragmática.
Hallazgos recientes: Los estudios experimentales preclínicos muestran que los esfuerzos inspiradores vigorosos amplifican las oscilaciones de presión pleural, la sobredistensión regional, la pendeluft y la inflamación, con daños que afectan tanto al pulmón como al diafragma. La presión positiva al final de la espiración (PEEP) y la presión positiva continua de las vías respiratorias (CPAP) pueden homogeneizar la ventilación, reducir la tasa de tensión y proteger la mecánica diafragmática, mientras que el esfuerzo descontrolado empeora los resultados. Las investigaciones clínicas confirman que un alto impulso y esfuerzo aumentan el estrés pulmonar total a pesar de los volúmenes protectores y están relacionados con la mortalidad, la dependencia del ventilador y complicaciones como el neumomediastino. Los enfoques emergentes incluyen soporte de presión titulado y sedación y asistencia ventilatoria, bloqueo neuromuscular, bloqueo del nervio frénico, modulación del impulso farmacológico, posición prona y eliminación extracorpórea de CO 2. Las estrategias destinadas a preservar la actividad del diafragma, como la estimulación frenica eléctrica o el entrenamiento de los músculos inspiratorios, amplían aún más las opciones de protección.
Resumen: El P-SILI surge cuando un esfuerzo inspiratorio excesivo se traduce en un estrés dañino en los pulmones y el diafragma. Las estrategias preventivas no deben abolir, sino moldear el esfuerzo, integrando entornos ventilatorios, sedación e intervenciones que modulen el impulso a lo largo del continuo, desde la fase aguda hasta el destete y la rehabilitación.
