Lo que todo intensivista debe saber sobre la cinética bifásica del lactato en el shock séptico

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Ricardo Castro MD, et al. https://doi.org/10.1016/j.jcrc.2025.155286

Recopilado por Carlos Cabrera Lozada. Individuo de Número, ANM Sillón VII. ORCID: 0000-0002-3133-5183. 28/12/2025

Resumen

El lactato es un biomarcador central en el choque séptico, pero su interpretación requiere comprender su cinética bifásica. En los sobrevivientes, el aclaramiento de lactato generalmente sigue dos fases: una fase inicial de 6 a 12 h, predominantemente dependiente del flujo, donde los niveles elevados reflejan hipoperfusión tisular y mejoran con el restablecimiento del aporte de oxígeno mediante líquidos, vasopresores o corrección de la hipoxemia; y una fase posterior (>12 h), donde la hiperlactatemia persistente refleja con mayor frecuencia la reprogramación metabólica, la activación inmunitaria y la disfunción mitocondrial en lugar de una hipoperfusión continua. Los datos clínicos y experimentales sugieren que la hiperlactatemia debe contextualizarse: la disfunción sistólica grave puede afectar el aclaramiento a pesar del flujo restablecido, mientras que la estimulación beta excesiva (en particular, la epinefrina) puede elevar el lactato sin un cambio metabólico. Estudios observacionales demuestran que la hiperlactatemia persistente en un contexto de hipoperfusión (p. ej., TRC anormal, SvcO₂ baja o P(cv-a)CO₂ elevada) conlleva peores resultados, mientras que la hiperlactatemia persistente sin hipoperfusión puede ser engañosa y no debería requerir mayor reanimación. El ensayo ANDROMEDA-SHOCK validó este concepto, demostrando que la reanimación guiada por TRC mejoró los resultados en comparación con la terapia guiada por lactato, lo que resalta el riesgo de sobreintervención.Biomarcadores emergentes como la lactilación, las firmas transcriptómicas y los perfiles metabolómicos pueden ayudar a identificar transiciones a la fase metabólica, ampliando así las oportunidades terapéuticas. Por lo tanto, el lactato debe interpretarse como un biomarcador hemodinámico y metabólico, integrado con los índices de perfusión para guiar la escalada, la desescalada oportuna y las posibles intervenciones complementarias en el shock séptico.