Christina Boncyk, et al. BMJ 2024; 387 doi: https://doi.org/10.1136/bmj-2024-079789
Recopilado por Carlos Cabrera Lozada. Individuo de Número, ANM Sillón VII. ORCID: 0000-0002-3133-5183. 01/05/2025
Resumen
Los avances en nuestro enfoque para tratar el dolor y la sedación cuando se atiende a pacientes en la unidad de cuidados intensivos (UCI) han sido impulsados por décadas de datos de ensayos sólidos, el conocimiento obtenido de las experiencias de los pacientes y nuestra comprensión en evolución de cómo las estrategias de dolor y sedación afectan la supervivencia del paciente y los resultados a largo plazo. Estos datos contribuyen a las guías de práctica actuales que priorizan las estrategias de sedación de analgesia primero (analgosedación) que se dirigen a la sedación ligera cuando sea posible, el uso de sedantes de acción corta y la evitación de las benzodiacepinas. Juntas, estas estrategias permiten que el paciente esté más despierto y sea capaz de participar en la movilización temprana y en las interacciones familiares. La pandemia de covid-19 introdujo desafíos únicos en la UCI que afectaron la entrega de mejores prácticas y los resultados de los pacientes. El cumplimiento de las mejores prácticas no ha vuelto a los niveles pre-covid. Después de salir de la pandemia y volver a centrar nuestra atención en el manejo óptimo del dolor y la sedación en la UCI, es imperativo revisar los datos que contribuyeron a nuestras recomendaciones actuales, revisar la importancia de las mejores prácticas en los resultados de los pacientes y considerar nuevas estrategias para avanzar en la atención al paciente.
