Fabiana Zingone, et al. Nutrientes 2023, 15(23), 4969; https://doi.org/10.3390/nu15234969
Recopilado por Carlos Cabrera Lozada. Miembro Correspondiente Nacional, ANM puesto 16. ORCID: 0000-0002-3133-5183. 04/02/2024
Resumen
La mayoría de las reacciones adversas a los alimentos son autoinformadas por el paciente y no se basan en pruebas validadas, pero sin embargo conducen a restricciones dietéticas, y los pacientes creen que estas restricciones mejorarán sus síntomas y su calidad de vida. Nuestro objetivo fue aclarar los mitos y la realidad de las intolerancias alimentarias comunes, dando a los médicos una guía sobre el diagnóstico y tratamiento de estos casos. Se realizó una revisión narrativa de la evidencia más reciente sobre las intolerancias alimentarias generalizadas referidas por nuestros pacientes, dando indicaciones sobre las presentaciones clínicas, posibles pruebas y sugerencias dietéticas, y subrayando los mitos y la realidad. Mientras que la intolerancia a la lactosa y la intolerancia hereditaria a la fructosa se basan en mecanismos bien definidos y tienen pruebas diagnósticas validadas, la sensibilidad al gluten no celíaca y la intolerancia a oligosacáridos, disacáridos, monosacáridos y polioles fermentables (FODMAP) se basan principalmente en los informes de los pacientes. Otras, como la intolerancia no hereditaria a la fructosa, el sorbitol y la histamina, aún necesitan más evidencia y, a menudo, causan restricciones dietéticas innecesarias. Finalmente, el principal resultado de la presente revisión es que la comunidad médica debe trabajar para reducir la propagación de pruebas no validadas, la principal causa del manejo problemático de nuestros pacientes.
