Chung TH, Raj SR. Síndrome de taquicardia postural ortostática (POTS): una revisión. JAMA. Publicado en línea el 24 de agosto de 2026. doi:10.1001/jama.2026.14809
Recopilado por Carlos Cabrera Lozada. Individuo de Número, ANM Sillón VII. ORCID: 0000-0002-3133-5183. 28/08/2026
Resumen
Importancia El síndrome de taquicardia postural ortostática (POTS) es un trastorno autonómico crónico caracterizado por taquicardia ortostática excesiva y síntomas multisistémicos que afecta aproximadamente entre el 0,1% y el 1% de la población estadounidense. El POTS puede afectar sustancialmente el funcionamiento diario y la calidad de vida.
Observaciones: Los criterios de consenso definen el POTS como síntomas crónicos de intolerancia ortostática acompañados de un aumento sostenido de la frecuencia cardíaca de al menos 30 latidos/min (≥40 latidos/min en adolescentes de 12 a 19 años) dentro de los 10 minutos posteriores a la inclinación de pie o cabeza hacia arriba, en ausencia de hipotensión ortostática, definido como una disminución de la presión arterial sistólica de al menos 20 mm Hg o de la presión arterial diastólica de al menos 10 mm Hg con cambio de posición. Los síntomas del POTS pueden incluir palpitaciones, mareos, náuseas, vómitos, gastroparesia, anorexia, debilidad generalizada y dolor muscular, a pesar de la ausencia de patología estructural en órganos cardiovasculares, gastrointestinales y neurológicos. El POTS afecta predominantemente a las mujeres (aproximadamente el 90% de los casos), con una incidencia máxima entre los 13 y los 29 años. Sin embargo, la prevalencia real sigue siendo incierta, en parte debido a la falta de reconocimiento y de un código diagnóstico específico para el POTS hasta 2022. Los síntomas comunes incluyen mareos, palpitaciones, fatiga, disfunción cognitiva («niebla mental»), intolerancia al ejercicio, náuseas, hinchazón, estreñimiento, diarrea y alteraciones del sueño. En una encuesta a 4835 pacientes, aproximadamente el 70% reportó un deterioro funcional sustancial y pérdida de participación escolar o laboral, y el retraso diagnóstico mediano fue de 24 meses. En el 30% al 40% de los casos, los síntomas comenzaron a aparecer dentro de los 3 meses posteriores a las infecciones, como el SARS-CoV-2, el virus de Epstein-Barr y la gripe. La evaluación inicial debe excluir otras condiciones que causan taquicardia paranasal, incluyendo enfermedad tiroideal, insuficiencia suprarrenal, feocromocitoma, miocardiopatía, enfermedad valvular, cardiopatía congénita, enfermedad pulmonar crónica, efectos de medicamentos (por ejemplo, estimulantes, inhibidores de la recaptación de noradrenalina y diuréticos), anemia y deshidratación. El tratamiento de primera línea incluye estrategias no farmacológicas para mejorar la precarga cardíaca, incluyendo un aumento de la ingesta de líquidos y sodio, prendas de compresión para la parte inferior del cuerpo; evitar la exposición al calor, la deshidratación y estar de pie durante mucho tiempo; y entrenamiento aeróbico supervisado estructurado. Las terapias farmacológicas deben individualizarse y pueden incluir bloqueadores β, ivabradina, midodrina, fludrocortisona y piridostigmina, aunque la evidencia que respalda muchas intervenciones terapéuticas está limitada por estudios pequeños y la falta de ensayos aleatorizados de gran tamaño.
Conclusiones y relevancia: El POTS es un trastorno autonómico crónico asociado a un deterioro funcional y una reducción de la calidad de vida que se diagnostica en función de síntomas ortostáticos característicos en ausencia de hipotensión ortostática, tras excluir causas alternativas de taquicardia sinusal. El tratamiento implica medidas no farmacológicas (como aumento de la ingesta de líquidos y sodio), prendas de compresión para la parte inferior del cuerpo, entrenamiento físico estructurado y terapia farmacológica individualizada.
