La Academia Nacional de Ciencias Económicas ante el crítico nivel de ingresos de la población venezolana

Compartir

La Academia Nacional de Ciencias Económicas (ANCE) se dirige a la nación con relación a la angustiosa situación económica en la que viven muchos venezolanos, y que hoy se expresa en las numerosas movilizaciones efectuadas recientemente a lo largo y ancho del país para exigir remuneraciones y beneficios socio-económicos dignos, así como el acceso y la prestación eficiente de los servicios públicos. Esta situación es consecuencia de la incapacidad de la actual administración para promover y satisfacer adecuadamente las necesidades vitales de la población, no obstante sus pretensiones de que la situación mejora.

Es preocupante el deterioro del poder de compra de aquellos que dependen de sueldos y salarios y/o de rentas fijas ante el alza incontrolada de los precios. Ello es particularmente grave para los empleados del sector público, los pensionados y jubilados y aquellos que dependen de un salario mínimo; todos receptores de ingresos que hoy se encuentran en la parte inferior de la escala de remuneraciones. Aún cuando el Banco Central de Venezuela (BCV) no ha publicado cifras de inflación posteriores a octubre 2022, estimaciones confiables llevan a concluir que el ajuste en el salario mínimo realizado en marzo de 2022 habría perdido más del 80% de su capacidad adquisitiva para finales de febrero del presente año.

Así, el salario mínimo mensual, equivalente a USD 30 hace un año, hoy apenas supera los cinco dólares. Tal deterioro revela niveles de remuneración realmente deplorables para una parte significativa de la población, muy por debajo de las condiciones mínimas de existencia, requeridas en la Venezuela de hoy.

Las razones de esta tragedia se asocian a la fuerte contracción de la actividad económica venezolana, reducida a aproximadamente la cuarta parte de la registrada en 2013, acompañada de desequilibrios acumulados en el ámbito monetario, fiscal y cambiario que han alimentado un alza creciente en los precios de los bienes y los servicios hasta desembocar en la hiperinflación que se vivió entre noviembre de 2017 y diciembre, 2021, y las tasas de inflación más elevadas del mundo, que aún siguen caracterizando a Venezuela. Ello ha ocurrido, además, en el contexto de una producción petrolera muy disminuida y del aislamiento virtual del Estado venezolano de las principales fuentes de financiamiento internacional, dada la cesación de pagos de la República y de PDVSA sobre sus deudas y obligaciones a partir de 2017, y las sanciones impuestas por distintos gobiernos, como consecuencia de la pérdida de las garantías democráticas y el respeto a los derechos humanos.

Deja un comentario