
Huníades Urbina-Medina, MD, PhD. Pediatra-Intensivista
Manejo de desastres por causas naturales y terrorismo: Focalizado en la niñez
Profesor Asistente de la Universidad Central de Venezuela
ORCID: ORCID: 0000-0002-7267-5619. Correo: urbinamedina@gmail.com
Las emergencias por desastres naturales, crisis humanitarias o violencia colectiva representan un riesgo severo para la infancia. En América Latina y el Caribe, esta realidad es apremiante. Entre 2003 y 2022, las personas afectadas por emergencias aumentaron un 67,3%, las muertes asociadas subieron un 93% y los costos económicos crecieron un 252%. Proteger a la niñez en contextos de crisis no es un acto de caridad, sino un derecho vinculante fundamentado en su interés superior.
Las catástrofes provocan un impacto multidimensional que afecta la salud física, la salud mental, la educación y la estabilidad material de los menores. Asimismo, el caos de las emergencias intensifica peligros críticos como la violencia intrafamiliar, el abuso sexual, el trabajo forzado y la trata de personas. La amenaza más grave es la separación familiar, que deja a los niños sin sus redes de protección convencionales. Para mitigar esto, las primeras 72 horas son una ventana crítica en la que se debe realizar una evaluación rápida, recolectar datos sobre terreno e iniciar sistemas de monitoreo técnico. En caso de separación, la reunificación familiar debe seguir un proceso meticuloso que incluya la localización, la verificación del parentesco y el análisis del entorno.
La infraestructura de los albergues debe diseñarse con un enfoque centrado en la niñez. Esto exige zonas familiares delimitadas, camas individuales e instalaciones sanitarias seguras, iluminadas y segregadas por sexo para prevenir el acoso. En el aspecto logístico, los menores tienen prioridad absoluta en el acceso a agua segura y alimentación para evitar la desnutrición o estrategias de supervivencia perjudiciales. Finalmente, toda intervención debe ser inclusiva, considerando variables de edad, discapacidad, origen y movilidad humana, garantizando siempre una comunicación digna que no revictimice a los afectados. Como Pediatras nos corresponde velar por la integridad física y mental de los niños, niñas y adolescentes, resguardando sus Derechos Humanos, aun en momentos de catástrofe como los que estamos viviendo y darles todo nuestro apoyo a las familias y procurar que aun en contingencia disfruten de un feliz Día del Niño.
