Ida Juul Rasmussen, et al. DOI: 10.1016/j. aterosclerosis.2026.120745
Recopilado por Carlos Cabrera Lozada. Individuo de Número, ANM Sillón VII. ORCID: 0000-0002-3133-5183. 04/06/2026
Resumen
Aspectos destacados
•Se estima que el 45% de la demencia puede prevenirse actuando sobre factores de riesgo modificables.
•El colesterol LDL alto y el IMC, la hipertensión, la diabetes tipo 2 y el tabaquismo se asocian causalmente con la demencia en la etapa avanzada de la vida.
•Ahora se puede decir con seguridad que lo que es bueno para el corazón es bueno para el cerebro.
Aproximadamente 50 millones de personas viven con demencia en todo el mundo, cifra que se proyecta que supere los 150 millones para 2050. La demencia se ha convertido en uno de los desafíos de salud pública más urgentes a nivel mundial, y cada vez se reconoce más que la demencia comparte varios factores de riesgo modificables con las enfermedades cardiovasculares. Ahora se sugiere que el 45% de todos los casos de demencia pueden prevenirse actuando sobre factores de riesgo cardiovasculares de la mediana edad como hipertensión, dislipidemia, inactividad física y diabetes. Para prevenir con éxito la demencia, es importante distinguir los verdaderos factores de riesgo causales modificables de las asociaciones no causales. Esto puede facilitarse mediante la aplicación de estrategias robustas de aleatorización mendeliana (RM) sobre datos a nivel individual en biobancos poblacionales a gran escala. Una vez identificados, los factores de riesgo causales pueden incluirse en herramientas de predicción de riesgo para identificar a aquellas personas de alto riesgo que se beneficiarán más de intervenciones preventivas intensivas y tempranas.
En esta revisión, exploramos la evidencia científica humana sobre factores de riesgo cardiovascular y riesgo de demencia bien establecidos y emergentes. Hablamos de los factores genéticos de riesgo importantes para la demencia y cómo pueden utilizarse en futuras estrategias de predicción de riesgos. Además, destacamos las advertencias estadísticas al evaluar enfermedades de la edad avanzada y con fases prodrómicas largas como la demencia. Concluimos que la evidencia científica apoya un bajo nivel educativo en la mediana edad, hipertensión, diabetes, tabaquismo, IMC alto y altas concentraciones de colesterol LDL y triglicéridos como factores de riesgo causales de demencia. Además, la superposición entre factores de riesgo cardiovasculares y de demencia fomenta el descubrimiento de fármacos informado por la genómica como enfoque terapéutico para la demencia.
