Xia Li, et al. DOI: 10.1016/j.it.2025.06.004
Recopilado por Carlos Cabrera Lozada. Individuo de Número, ANM Sillón VII. ORCID: 0000-0002-3133-5183. 24/08/2025
Resumen
Los ritmos circadianos emergen temprano durante el desarrollo y maduran aún más después del nacimiento.
Los ritmos circadianos maternos influyen en la inmunidad neonatal a través de los ácidos grasos en la leche materna, regulando la función inmunosupresora de las células supresoras derivadas de mieloides neonatales.
Las madres con alteración del ritmo circadiano confieren una mayor susceptibilidad a los trastornos inflamatorios en su descendencia.
La alteración del ritmo circadiano en los padres induce consecuencias inmunitarias a largo plazo en la descendencia, que persisten hasta la edad adulta.
Los ritmos circadianos son reguladores clave de las funciones inmunitarias. Estas oscilaciones endógenas ayudan a mantener la homeostasis inmune, regular las respuestas a los patógenos y dar forma a la eficacia de la vacuna. Estudios recientes indican además que son de relevancia clínica para las inmunoterapias contra el cáncer. Si bien se reconoce que los ritmos inmunológicos circadianos son importantes en los adultos, se desconoce en qué etapa de desarrollo comienzan a manifestarse estos ritmos. En este artículo de opinión revisamos el desarrollo de los ritmos circadianos en el sistema inmunológico tanto en roedores como en humanos, con un enfoque en sus interacciones durante el período perinatal. Comprender su aparición en los primeros años de vida puede ayudar a guiar las intervenciones clínicas basadas en el tiempo para los bebés.
