Enfermedad renal crónica para el médico de atención primaria

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William Doak, et al. https://doi.org/10.1016/j.disamonth.2025.102027

Recopilado por Carlos Cabrera Lozada. Individuo de Número, ANM Sillón VII. ORCID: 0000-0002-3133-5183. 26/01/2026

Resumen

La enfermedad renal crónica (ERC) afecta aproximadamente al 15% de los adultos en EE. UU. y al 9% de la población mundial, representando un desafío creciente de salud pública impulsado por el envejecimiento de la población y el aumento de las tasas de diabetes e hipertensión. Los profesionales de atención primaria (PCP) desempeñan un papel fundamental en la identificación, estratificación de riesgos y gestión de las ERC, dadas sus relaciones longitudinales con los pacientes y su capacidad de intervención temprana. Esta revisión proporciona un marco integral para el manejo de la ERC en atención primaria, sintetizando la evidencia actual sobre diagnóstico, predicción de riesgos y tratamiento. Los temas clave incluyen el uso adecuado de la tasa estimada de filtración glomerular (eGFR) y la albuminuria para el diagnóstico y la estadificación, el cribado basado en riesgo en poblaciones de alto riesgo y la farmacoterapia basada en la evidencia, incluyendo inhibidores del sistema renina-angiotensina-aldosterona, inhibidores del cotransportador sodio-glucosa-2, antagonistas de los receptores mineralocorticoides y agonistas del receptor del péptido-1 similar al glucagón. La revisión enfatiza estrategias de derivación de nefrología basadas en el riesgo que integran el descenso del eGFR, la gravedad de la albuminuria y las ecuaciones de riesgo de insuficiencia renal para optimizar el uso de recursos especializados. Los médicos de cabecera están posicionados para ralentizar la progresión de la enfermedad, reducir la morbilidad cardiovascular y coordinar oportunamente la derivación de especialidades, gestionando la polifarmacéutica y apoyando la toma de decisiones compartida sobre la terapia de reemplazo renal. Fortalecer la atención de la ERC dentro de la atención primaria es esencial para mitigar la creciente carga global de la enfermedad renal.