Calvin J. Cable, Doctor en Medicina ; Walter Dehority, Doctor en Medicina, Máster en Ciencias. Pediatr Rev (2026) 47 (8): 429–438. DOI: https://doi.org/10.1542/pir.2025-006862
Recopilado por Carlos Cabrera Lozada. Individuo de Número, ANM Sillón VII. ORCID: 0000-0002-3133-5183. 03/08/2026
Resumen
Los hantavirus son patógenos raros pero mortales. Los hantavirus del Nuevo Mundo, presentes principalmente en América del Norte y del Sur, causan el síndrome cardiopulmonar por hantavirus, que provoca la muerte en hasta un tercio de los pacientes afectados. Los hantavirus del Viejo Mundo, endémicos principalmente en Europa y Asia, causan fiebre hemorrágica con síndrome renal y, según el hantavirus específico, pueden causar la muerte en hasta el 15 % de los pacientes. Es importante mantener una alta sospecha clínica para el diagnóstico de estas afecciones, ya que pueden existir importantes indicios epidemiológicos al momento de la presentación. Existen diversas modalidades de prueba, desde la evaluación de frotis de sangre (para el síndrome cardiopulmonar por hantavirus, disponible en muchas clínicas rurales) hasta la evaluación serológica y la prueba de reacción en cadena de la polimerasa (disponible en centros de atención terciaria o mediante envío a un laboratorio de referencia). A pesar de la ausencia de terapias antivirales probadas para muchos de estos virus, la atención de apoyo disponible en centros médicos de nivel terciario, que incluye monitorización cardiovascular invasiva, ventilación mecánica y acceso a diálisis (para fiebre hemorrágica con síndrome renal) y oxigenación por membrana extracorpórea (para síndrome cardiopulmonar por hantavirus), puede mejorar los resultados. Dado el alto riesgo de muerte y la posibilidad de que estos pacientes se descompensen rápidamente en 24 horas, el reconocimiento precoz de las infecciones por hantavirus y el traslado a un centro médico de nivel terciario son imprescindibles. El pródromo inespecífico, que imita enfermedades virales más comunes en niños, así como la progresión más rápida hacia la muerte en niños que en adultos con síndrome cardiopulmonar por hantavirus, subraya la necesidad de que los pediatras permanezcan alerta ante esta enfermedad rara y peligrosa.
