Rudolf A de Boer, Mahmoud Abdellatif, Johann Bauersachs, Veronique L Roger, Insuficiencia cardíaca en ancianos: epidemiología, mecanismos y gestión, European Heart Journal, 2026; ehag110, https://doi.org/10.1093/eurheartj/ehag110
Recopilado por Carlos Cabrera Lozada. Individuo de Número, ANM Sillón VII. ORCID: 0000-0002-3133-5183. 26/03/2026
Resumen
No hay consenso sobre un límite de edad para ser considerado anciano, pero la mayoría de los pacientes con insuficiencia cardíaca (IC) tienen una edad avanzada. El riesgo de por vida de desarrollar IC es del ∼25%, con un aumento brusco en la incidencia después de los 70 años. El riesgo de por vida para hombres y mujeres es casi igual, pero las mujeres muestran una mayor propensión a desarrollar IC con fracción de eyección preservada, mientras que los hombres son más propensos a la IC con fracción de eyección reducida. Durante el proceso de envejecimiento biológico, varias alteraciones sistémicas y fisiopatológicas locales afectan al miocardio, incluyendo autofagia y proteostasis deterioradas, disfunción mitocondrial y estrés oxidativo, así como senescencia celular, hematopoyesis clonal de potencial indeterminado e inflamación o inflamación crónica de bajo grado. En conjunto, estos cambios comprometen la homeostasis energética cardíaca y promueven la pérdida y disfunción celular, aumentando el riesgo de HF. A pesar de su relevancia, estos mecanismos relacionados con el envejecimiento hasta ahora no han sido abordados por la terapia médica recomendada por las guías. La terapia médica recomendada por las directrices sigue siendo la piedra angular del tratamiento de la IC en todos los grupos de edad, incluyendo en pacientes mayores que la toleran. Sin embargo, una alta carga de comorbilidades y varias características específicas de la edad avanzada, como la presión arterial baja y la fragilidad, a menudo impiden la dosis completa de tratamiento médico recomendado por las guías. De manera similar, la relación riesgo-beneficio de las terapias con dispositivos necesita una consideración cuidadosa a la luz de los riesgos no cardíacos en competencia debido a comorbilidades prevalentes en esta población. Por último, la IC es una condición mortal, y la planificación anticipada de la atención y las decisiones al final de la vida deben discutirse de manera oportuna en pacientes mayores.
