Dra. Indira Lucía Parra y Dr. Antonio José Arnal Meinhardt. Primeros auxilios psicológicos ampliados. Guía de reconstrucción psicológica de una catástrofe
Recopilado por Carlos Cabrera Lozada. Individuo de Número, ANM Sillón VII. ORCID: 0000-0002-3133-5183. 07/08/2026
Resumen
Una guía para comprender lo que sientes, atravesar el duelo y acompañar a otras personas después de una catástrofe
Introducción
Por qué nace esta guía
El 24 de junio de 2026, dos terremotos consecutivos, de magnitud 7,2 y 7,5, afectaron el centro-norte de Venezuela. La Guaira fue el territorio más golpeado y los daños alcanzaron varios estados. Un mes después, la respuesta sanitaria ya había empezado a pasar de la atención inmediata a una recuperación temprana, pero la necesidad de apoyo psicológico y social seguía siendo prioritaria, especialmente en las comunidades afectadas y en los alojamientos temporales.[1–3]
Las cifras describen una parte de la tragedia. No pueden contar qué se siente al reconocer una calle y no reconocerla al mismo tiempo; al buscar a alguien y no recibir respuesta; al abrir una puerta y encontrar un objeto cotidiano que devuelve de golpe una vida entera; al sentir miedo de entrar en un edificio que parece seguro; al trabajar atendiendo a heridos mientras se espera una noticia de la propia familia.
Venezuela ya conocía la marca de otros desastres. La Tragedia de Vargas de 1999, el Valle del Mocotíes en 2005, las lluvias e inundaciones de 2010, la crecida del río El Limón en 2020 y Las Tejerías en 2022 dejaron pérdidas, desplazamientos y memorias que no desaparecieron. Para algunas personas, el terremoto de 2026 no abrió una sola herida: abrió también heridas anteriores.
Esta guía nace para acompañar ese tiempo. No fue pensada desde la distancia fría de una lista de recomendaciones. Nace de preguntas que personas afectadas, familiares, migrantes, profesionales y voluntarios hacen de verdad:
Cuando todo se derrumba, permanecer puede ser el primer acto de reconstrucción.
- ¿Es normal que no pueda llorar?
- ¿Por qué tiemblo si ya no está temblando?
- ¿Cómo decido si regreso a trabajar?
- ¿Qué le digo a un niño que perdió a su madre?
- ¿Puedo reírme sin traicionar a quien murió?
- ¿Por qué mi dolor viene por fragmentos?
- ¿Cómo ayudo si yo también estoy roto?
No todas esas preguntas tienen una respuesta rápida. Algunas no tienen una respuesta única. Aquí intentaremos ofrecer un mapa: no para decirte cómo debes sentir, sino para ayudarte a reconocer dónde estás, qué puede sostenerte hoy y cuándo conviene pedir ayuda.
A quién está dirigida
A personas que vivieron directamente el terremoto, perdieron seres queridos, resultaron heridas, fueron desplazadas o vieron desaparecer su hogar y su forma de vida.
A quienes esperan noticias de una persona desaparecida y viven una pérdida que todavía no tiene confirmación.
A familiares y amistades que desean acompañar sin invadir.
A niños, niñas y adolescentes, a través de sus madres, padres, familiares, docentes y cuidadores.
A médicos, enfermeras, psicólogos, psiquiatras, rescatistas, bomberos, voluntarios, líderes comunitarios, religiosos y personal de apoyo.
A la diáspora venezolana, que vive la impotencia de amar y ayudar desde lejos.
Y también a quien piensa: “Lo mío no es tan grave comparado con lo de los demás”. El dolor no es una competencia. El dolor de cada persona es el que le duele. Reconocerlo no le quita nada al sufrimiento ajeno.
Qué ofrece y qué no ofrece
Esta guía ofrece palabras sencillas para comprender reacciones complejas; acciones pequeñas que pueden practicarse incluso con pocos recursos; orientaciones para acompañar; señales de alarma; y ejercicios para recuperar algo de seguridad, vínculo y dirección.
No ofrece recetas mágicas. No promete que pensar positivo borrará la tragedia. No convierte la fortaleza en una obligación. No propone olvidar ni “cerrar” el duelo. Tampoco sustituye la atención profesional cuando hace falta.
La reconstrucción psicológica no significa volver exactamente a la vida anterior. A veces esa vida ya no existe. Significa ir creando una forma posible de vivir con lo sucedido, sin que lo sucedido decida por completo cada paso del futuro.
Cómo usarla
No tienes que leerla de principio a fin. Si estás agotado, busca la pregunta que más se parece a la tuya. Lee un apartado. Subraya una frase. Haz un ejercicio. Déjala y vuelve cuando puedas.
Cada guía termina con dos bloques:
¿Qué puedes hacer? Acciones concretas para hoy o para los próximos días.
Qué me gustaría que recordaras. Tres ideas esenciales, pensadas para los días en que la concentración no alcanza para mucho más.
Si al leer una escena sientes que tu cuerpo se activa demasiado, detente. Mira a tu alrededor. Nombra cinco cosas que ves. Apoya los pies. Busca a alguien. Leer también debe dosificarse.
