BM. Volumen 6, No. 72, Diciembre 2014

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Sección I – Editorial
Rafael Muci-Mendoza 2014-6-72-I-83
Elogio de lo incomprendido. Aquel que protege nuestra práctica desde el Más Allá…
El viejo Hospital Vargas de Caracas, el Maestro Gabriel Trómpiz Graterol y una clase a la cabecera del enfermo. ¨No quiero demostrar nada; sólo quiero mostrar¨ . Federico Fellini (1920-1993). Era el doctor Gabriel Trómpiz Graterol (1907-1985), Profesor Titular y Jefe de la Cátedra de Clínica y Terapéutica Médica B de la Escuela José María Vargas de la UCV cuando yo ingresé a ella en 1966 como Instructor por Concurso. Había sido Director de la Sección de Terapéutica Experimental y Profesor de Patología Interna de la Universidad de Caracas, y además, escritor, un auténtico y genuino bolivariano, autor de libros, filósofo de la medicina… Recuerdo que en quinto año le oí una clase memorable sobre las experiencias del médico catalán Josep Trueta, descubridor de la doble circulación renal quien publicó sus hallazgos en inglés en 1947 y dos años más tarde en español (―Estudios sobre la circulación renal‖). Comentaba que en los Estados Unidos se hablaba del ¨Trueta Shunt¨ para definir como en casos de shock clínico o experimental se produce una desviación de la circulación desde la corteza renal hacia la médula, camino por el cual el tránsito es más rápido, con lo que se reduce la perfusión cortical llegando hasta a detenerse y desaparecer.

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