¿A dónde va el fluido?

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Hahn, R.G. ¿A dónde va el fluido?. Ann. Cuidados intensivos 15, 156 (2025). https://doi.org/10.1186/s13613-025-01579-0

Recopilado por Carlos Cabrera Lozada. Individuo de Número, ANM Sillón VII. ORCID: 0000-0002-3133-5183. 26/10/2025

Resumen

A menudo se requiere la administración generosa de líquido cristaloide para mantener una perfusión tisular adecuada cuando se tratan afecciones potencialmente mortales. El conocimiento actual indica que la sobrehidratación o la deshidratación insuficiente pueden promover complicaciones. Esta revisión describe cómo se distribuye el líquido entre los compartimentos del cuerpo, con el objetivo de encontrar información sobre los mecanismos fisiopatológicos que pueden explicar por qué la sobrecarga de líquidos puede causar complicaciones e incluso ser fatal.

Texto principal

La piel, la pared intestinal y los pulmones son ubicaciones primarias conocidas de cantidades excesivas de líquido cristaloide en humanos. Los estudios microscópicos en animales muestran que la infusión de > 100 ml / kg de líquido cristaloide también causa dilatación intersticial e hinchazón del corazón, ruptura del tejido e hipoxia cardíaca. El análisis cinético de volumen ha identificado varios factores que promueven el edema periférico durante la anestesia general. La cinética de volumen también muestra que el aumento de los volúmenes de líquido cristaloide expande secuencialmente tres compartimentos de fluidos corporales: el plasma, un volumen intersticial de intercambio rápido y un volumen intersticial de intercambio lento más remoto (en la jerga científica llamado «el tercer espacio fluido»). En entornos de sobrehidratación, el espacio de intercambio lento funciona como un depósito de desbordamiento y rápidamente comienza a acumular líquido cuando el compartimento de intercambio rápido ha aumentado en 600-800 ml, lo que corresponde a la infusión de aproximadamente 1,3-1,5 L de líquido cristaloide en el plasma durante 30 minutos. Además de la sobrehidratación, la acumulación de líquido en el espacio de intercambio lento ocurre en condiciones inflamatorias, por lo que las citocinas y las moléculas vasoactivas crean una presión de succión que retira el líquido del espacio de intercambio rápido. Esta succión disminuye el flujo linfático, causando hipovolemia e hipoalbuminemia además de edema periférico. La preeclampsia y la sepsis son ejemplos de esta compleja situación cinética. La albúmina (20%), un coloide hiperoncótico, podría usarse para modificar el edema periférico mediante el reclutamiento de líquido intersticial (linfático) y la estimulación de la diuresis.

Conclusión

Las cantidades excesivas de líquido cristaloide se acumulan en las regiones del cuerpo, como la piel y las paredes intestinales, que tienen un alto cumplimiento para la expansión del volumen. El corazón es potencialmente un punto problemático clave en la sobrehidratación severa. La acumulación de líquido en un espacio de líquido intersticial que se equilibra lentamente con el volumen plasmático ocurre en entornos de sobrehidratación e inflamación. Los mecanismos fisiopatológicos que explican las complicaciones y los resultados fatales de la sobrehidratación no se conocen suficientemente en humanos.