El ejercicio como medicina: Mejorar la salud cardiovascular mediante la actividad física

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Shriyam Bhardwaz, et al. DOI: 10.1016/j.aterosclerosis.2026.120721

Recopilado por Carlos Cabrera Lozada. Individuo de Número, ANM Sillón VII. ORCID: 0000-0002-3133-5183. 16/06/2026

Resumen

Las enfermedades cardiovasculares siguen siendo la principal causa de mortalidad global, y cada vez hay más evidencia que muestra que el ejercicio regular es una de las estrategias no farmacológicas más eficaces para prevenir y modificar su progresión. El ejercicio ejerce sus beneficios sobre el sistema cardiovascular de múltiples maneras. Mejora el metabolismo lipídico al reducir el colesterol LDL, reducir los triglicéridos y aumentar el colesterol HDL, que proporciona una función protectora al ralentizar el desarrollo de la placa aterosclerótica. El ejercicio también reduce la inflamación crónica al disminuir los marcadores inflamatorios circulantes y desplazar las células inmunitarias hacia perfiles antiinflamatorios. Además, la actividad física regular mejora el equilibrio autonómico, aumenta la variabilidad de la frecuencia cardíaca y favorece una regulación más saludable de la presión arterial. La función mitocondrial y la capacidad antioxidante mejoran con el ejercicio, ayudando a reducir el estrés oxidativo y apoyar la salud cardíaca en general. El ejercicio influye además en la salud vascular y metabólica a través de mecanismos epigenéticos, liberación de miocinas y cambios favorables en el microbioma intestinal.

Estas adaptaciones moleculares y sistémicas se traducen en beneficios clínicos significativos, como una mejora en la recuperación tras un infarto de miocardio, un mejor manejo de la insuficiencia cardíaca y una reducción del riesgo de ictus isquémico y hemorrágico. En general, la actividad física regular es una herramienta poderosa y accesible para reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares y promover la salud a largo plazo.