Goce Spasovski, Hiponatremia: estándar de tratamiento 2024, Trasplante de diálisis nefrología, volumen 39, número 10, octubre de 2024, páginas 1583-1592, https://doi.org/10.1093/ndt/gfae162
Recopilado por Carlos Cabrera Lozada. Individuo de Número, ANM Sillón VII. ORCID: 0000-0002-3133-5183. 12/10/2024
Resumen
La hiponatremia es el trastorno electrolítico más común en pacientes hospitalizados asociado con un aumento de la morbilidad, la mortalidad, la estancia hospitalaria y la carga financiera. La velocidad de una corrección con cloruro de sodio al 3% en forma de bolo intravenoso de 100 a 150 ml o infusión continua depende de la gravedad y persistencia de los síntomas y requiere un seguimiento bioquímico frecuente. Se prefiere la administración rápida e intermitente de solución salina hipertónica para el tratamiento de la hiponatremia sintomática. En la hiponatremia leve asintomática, es preferible una ingesta adecuada de solutos con una restricción inicial de líquidos (FR) de 500 ml/día ajustada según los niveles séricos de sodio (sNa). Casi la mitad de los pacientes con síndrome de hormona antidiurética inapropiada (SIADH) no responden a la FR como tratamiento de primera línea. En la actualidad, la urea y el tolvaptán se consideran las terapias de segunda línea más efectivas en el SIADH. Sin embargo, faltan pruebas de orientación sobre la elección del tratamiento de segunda línea para la hiponatremia hipotónica. La urea oral se considera un tratamiento muy eficaz y seguro. La hiponatremia leve y asintomática se trata con una ingesta adecuada de solutos (sal y proteínas) y FR inicial con ajustes basados en los niveles de sNa. Se puede considerar un tratamiento específico con vaptanes en pacientes euvolémicos o hipervolémicos con alta actividad de ADH. Con el fin de garantizar un resultado óptimo para el paciente, la monitorización estrecha y la preparación para la administración de líquidos hipotónicos o desmopresina pueden ser cruciales en el proceso de toma de decisiones para el tratamiento específico y las eventuales consecuencias de la sobrecorrección. De acuerdo con las guías, la corrección gradual y la evaluación clínica son preferibles a la normalización rápida del sNa hacia los rangos de referencia de laboratorio.
