Babatunde Akinwunmi, et al. Red JAMA abiertaPublicado en línea: 18 de julio de 2025. 2025;8;(7):e2521918. doi:10.1001/jamanetworkopen.2025.21918
Recopilado por Carlos Cabrera Lozada. Individuo de Número, ANM Sillón VII. ORCID: 0000-0002-3133-5183. 07/02/2026
Editorial
El espectro de placenta acreta (PAS) contribuye considerablemente a la morbilidad y mortalidad materna a nivel mundial. A pesar de la prevalencia, la carga de enfermedad y las guías de manejo existentes, persisten grandes diferencias globales en la atención prenatal, intraparto y posnatal para pacientes con SAP. 1 , 2 Entre las limitaciones sustanciales para la atención del SAP y la creación de una guía de manejo global se incluyen las diferencias en la disponibilidad de recursos en diversos entornos.
El trastorno PAS, anteriormente conocido como placenta mórbidamente adherente, describe diferentes severidades de la adhesión anormal de la placenta a la pared uterina. Estudios previos 3 , 4 sugieren que la severidad del PAS probablemente esté mediada por la dehiscencia progresiva de la cicatriz y la remodelación uterina, no por la invasión de la placenta como es el dogma tradicional. La creciente incidencia global del PAS, impulsada principalmente por el aumento de las tasas de parto por cesárea o la cirugía uterina previa, ha creado una necesidad urgente de estrategias de manejo clínico estandarizadas y basadas en la evidencia para mitigar las complicaciones asociadas y prevenir la morbilidad o mortalidad materna. Dichos estudios requieren un diseño agudo que incluya la evaluación del diagnóstico prenatal, la optimización de la paciente periparto, las técnicas quirúrgicas basadas en la evidencia, el control de la hemorragia perioperatoria, el manejo de los productos sanguíneos y la evaluación crítica de la histerectomía por cesárea y varias otras técnicas quirúrgicas, incluida la cirugía para preservar la fertilidad.
